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¿Cuándo y cómo pasar a tu bebé a dormir a su propia habitación?

  • 3 days ago
  • 5 min read

La transición al cuarto propio es uno de esos cambios que muchos padres anticipan con una mezcla de alivio, culpa y nerviosismo.

Alivio, porque la idea de recuperar su espacio y quizás dormir un poco mejor suena muy bien.

Culpa y nerviosismo, porque no saben si es demasiado pronto, si están haciendo lo correcto, o si deberían de prolongar la cohabitación.


La Academia Americana de Pediatría recomienda que los bebés compartan

habitación con sus papás, en su propia cuna o moisés, durante al menos los primeros 6 meses de vida. Esta recomendación está basada en evidencia sólida: compartir habitación, sin compartir cama, reduce el riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) hasta en un 50% durante los primeros 3 meses, cuando el riesgo es más alto.


Es importante hacer una distinción que muchos padres confunden: compartir habitación no es lo mismo que compartir cama. La AAP es muy clara en que el colecho en la misma superficie no está recomendado por el riesgo que representa para la seguridad del bebé.


Una vez pasados los 6 meses, y habiendo superado el período de mayor vulnerabilidad, la decisión de pasar al bebé a su propio cuarto es de cada familia.

No hay una respuesta única ni correcta para todos. Lo que sí hay, son criterios que pueden ayudarte a tomar una decisión bien informada.


Lo que la investigación dice sobre compartir cuarto más allá de los 4

meses:

La propia AAP publicó una investigación que encontró que, después de los 4 meses, compartir habitación puede resultar en menos sueño nocturno total y más despertares para los bebés, lo que también se asocia con un incremento en prácticas de sueño no seguras (terminar pasando al bebé a tu cama sin que ese haya sido tu plan original o sin los cuidados básicos para compartir la cama con ellos).


¿Por qué pasa esto? Porque los bebés son muy sensibles a los estímulos del entorno.

Pueden escuchar los sonidos que ustedes hacen, percibir su presencia e incluso, según algunas investigaciones, detectar el olor materno en la habitación. Todo eso puede activar su sistema de alerta y dificultar la consolidación de su sueño.


IMPORTANTE: Esto NO significa que debas apresurarte a moverlo o que debas decidir pasarlo a su propia habitación antes de los 6 meses. Significa que la transición al cuarto propio, cuando el bebé tiene la edad suficiente y la familia está lista, puede beneficiar el sueño de todos.


¿Cuándo está listo tu bebé para hacer el cambio?

Más allá del criterio de la edad, hay algunas señales que pueden indicarte que es un

buen momento para hacer la transición:

• Ya cumplió los 6 meses. Este es el mínimo recomendado por la AAP para reducir el riesgo de SMSL.

• Su peso y desarrollo son adecuados. Un bebé con buen peso y desarrollo tiene menos factores de riesgo asociados al SMSL.

• No está en medio de un período de ansiedad por separación.

• Los padres se sienten listos emocionalmente.

Esta transición a veces nos cuesta más trabajo a nosotros que a nuestro bebé. (hablo desde mi experiencia y la experiencia de miles de familias a las que he ayudado en consulta).


El paso a paso para hacer la transición


Paso 1: Haz que el nuevo cuarto sea un espacio conocido y agradable

Antes de que tu bebé pueda reconocer este nuevo espacio como su ambiente de sueño, tiene que reconocerlo como un ambiente positivo. Lleva a tu bebé a jugar ahí durante el día. Dale sus tomas de leche y haz los cambios de pañal ahí. La idea es que tu bebé lo asocie con presencia, seguridad y momentos agradables, no solo con el momento de separarse de sus papás para dormir.

En mi seminario Early Basics para bebés entre los 0-3 meses recomiendo comenzar a ofrecer algunas siestas del día o todas ellas (solo sueño supervisado) en esta habitación, y eso suele ayudar a que la transición, en el momento adecuado, sea más fácil para todos.


Paso 2: Empieza con las siestas

Las siestas son el mejor punto de partida. Comienza a ofrecer las siestas en la cuna del nuevo cuarto. Si la cuna que usaba en tu habitación (cuna colecho o moisés) todavía es segura para su edad y no se sienta solo, puede seguir durmiendo en ella en el nuevo cuarto. Si ya se sienta sin apoyo, es momento de usar la cuna grande o una cuna de viaje hasta tener la cuna definitiva lista.


Paso 3: Realiza la rutina relajante a la que está acostumbrado en la nueva habitación

La rutina relajante antes de dormir es una de las herramientas más poderosas para el

sueño infantil. Una investigación publicada en PMC documenta que los bebés con rutinas de sueño consistentes duermen más tiempo, tienen menos despertares nocturnos y muestran mejor regulación emocional. Empieza a realizar la rutina completa en el nuevo cuarto: el baño, el masaje, las canciones, el libro, todo lo que ya forma parte habitual de esta secuencia que le señaliza que el momento de dormir se acerca.

Puedes hacer esto durante varios días antes de que el bebé duerma ahí por primera vez (aunque termines llevándotelo a tu cuarto para dormir), para que el ambiente ya le sea familiar cuando llegue esa primera noche.


Paso 4: Las primeras noches, acompáñalo en su cuarto

Si tu bebé solía dormir en tu cama o si la separación les genera mucha ansiedad a

cualquiera de los dos, una opción muy útil es que los primeros días seas tú quien

duerma en el cuarto de tu bebé, y no al revés. Lleva un colchón para dormir a su lado, mientras tu bebé duerme en su cuna. Después de un par de días o una semana termina saliendo y regresando a tu habitación después de dormirle (tu bebé se queda ya en su habitación).


Paso 5: Optimiza el ambiente de sueño

El nuevo cuarto debe tener las mismas condiciones de sueño a las que tu bebé estaba

acostumbrado en tu habitación. Esto es fundamental. Su sistema nervioso reconoce

esas condiciones como las condiciones correctas para dormir, y reproducirlas en el

nuevo espacio ayuda enormemente a que la transición sea más sencilla:

Oscuridad total. Esto ayudará a que se duerma más fácilmente y a que no despierte con el primer rayo de luz que se cuele por su ventana conforme amanezca.

Temperatura fresca. Un cuarto demasiado caliente o demasiado frío dificulta la entrada al sueño profundo.


Paso 6: Asegúrate de que la cuna sea 100% segura

La cuna debe estar completamente vacía: sin almohadas, sin cojines, sin peluches, sin bumpers o protectores de baranda. El bebé debe dormir boca arriba sobre un colchón firme. Instala un monitor de video para poder observarlo desde tu cuarto, especialmente las primeras noches.


Muchas familias posponen la transición de su bebé al cuarto propio, porque el bebé despierta tanto de noche que les parece impensable tenerlo en otro espacio.

Lo entiendo, me pasó, sin embargo si la razón por la que no haces la transición a su propia habitación es porque tu bebé aún no duerme bien, te ayudo a que logre tener un sueño sano y sin interrupciones mediante mi seminario en línea Noches de Sueño o mediante mis asesorías personalizadas con seguimiento de 7, 14 o 21 días para que tengas apoyo continuo y cercano a lo largo de todo proceso.


¡HOY ES UN BUEN DÍA PARA EMPEZAR A DORMIR BIEN!



 
 
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